Se trata de una máquina eléctrica, cuyo principio de funcionamiento se basa en las corrientes parásitas de Foucault o corrientes de Eddy que se producen en las máquinas eléctricas en su funcionamiento. Al contrario que en un motor eléctrico donde se desean reducir al máximo estas corrientes parásitas para elevar su rendimiento, un freno de corrientes de Foucault potencia y aprovecha las corrientes parásitas, que se producen en el estator, para oponer resistencia al giro del eje. En efecto, el rotor se construye dentado y al girar arrastrado por el motor produce en el estator unas corrientes que se oponen al movimiento bajo la influencia de un campo magnético generado por una bobina en el estator y de características regulables por control electrónico. El par resistente es proporcional a la intensidad que atraviesa la bobina y la potencia de frenada es el producto de ese par por la velocida d de giro.
Toda la potencia frenada se transforma en calor, por lo que es necesario refrigerar la máquina evacuándolo por circulación de agua en unas "camisas" mecanizadas en el estator. La carcasa o estator del freno está balanceada y sería arrastrada por la influencia magnética del rotor en su giro si no fuera porque está impedida por la unión a la bancada a través de un sensor de esfuerzo o célula de carga extensiométrica. Este sensor, puede medir la fuerza o par con que intenta girar el estator, que es el mismo que el que le transmite el rotor, que se llama par resistente y que es también el mismo que el par del motor. El freno dinamométrico no sólo opone la resistencia al giro, sino que evacúa el calor generado en el proceso y mide el par del motor. Como además es posible medir la velocidad de giro en el freno, que es la misma que la del motor, es posible obte ner la potencia mecánica del motor con sólo multiplicar el par por el régimen de giro en cada instante.
El control del par resistente del freno se realiza electrónicamente mediante un regulador P.I.D. (Proporcional, Integral, Derivativo) que aplicado a la etapa de potencia de transistores adecuadas al tipo de freno, permite estabilizar el conjunto freno-motor en condiciones de par y régimen predeterminados, manualmente o de forma automática comandado desde el ordenador según un ciclo de trabajo programado por el usuario. Los dinamómetros eléctricos son fácilmente regulables y muy estables, pero sus dimensiones en función de la potencia disipable son muy elevadas, lo que se ve reflejado en su coste. Para aplicaciones de menos precisión y coste se emplean, eventualmente, frenos eléctricos de Foucault refrigerados por aire, que permiten oponer una potencia razonable aunque por cortos períodos de tiempo al estar limitados por su ventilación.
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